abril 19, 2024

Las noticias sobre un nuevo tratamiento que curará el subtipo de cáncer más agresivo o una nueva técnica para diagnosticar el cáncer de forma precoz mediante un sencillo e inocuo test se suceden de forma periódica, creando un gran revuelo mediático y una enorme expectación en la sociedad. No hay duda de que, como sociedad, ansiamos noticias positivas sobre avances frente al cáncer, ya que de una forma directa o indirecta, todos vamos a estar en contacto con esta enfermedad. Sin embargo, lo cierto es que muchas de estas noticias se alejan de la realidad, o, al menos, de una realidad actual o en el corto plazo.

Recientemente, se ha comunicado la noticia de cómo un test en saliva podría diagnosticar el cáncer de mama, aventurándose incluso a sugerir que podría relegar el uso de la mamografía como técnica de cribado, técnica que ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama en grandes y rigurosos ensayos clínicos. Esta noticia ha generado un gran impacto mediático, pero, como en muchos otros casos, lo cierto es que el impacto científico real de este supuesto avance es a día de hoy limitado. En este caso concreto, se habla de un dispositivo que determina un marcador tumoral en la saliva con gran sensibilidad. Cabe destacar que la determinación de marcadores tumorales no ha demostrado ser una estrategia válida para el cribado de cáncer de mama ni para su diagnóstico, y que este estudio se ha llevado a cabo en 17 pacientes. Todo avance en técnicas diagnósticas o tratamientos precisa de un proceso largo y riguroso de ensayos clínicos, con la participación de cientos o miles de pacientes, con el fin de avalar su seguridad y eficacia.

Esta noticia es solo un ejemplo más de las muchas que se comunican anualmente en relación con la cura o el diagnóstico del cáncer. En muchos casos se habla de terapias “milagrosas” frente al cáncer, y al analizarlo, se trata de resultados en fase preclínica, en líneas celulares o ratones, o en un número muy limitado de pacientes. Aunque alguna de estas terapias puede acabar siendo noticia, es fundamental ser conscientes de que muchas de estas prometedoras terapias no alcanzan por desgracia un desarrollo clínico satisfactorio, al no lograr beneficios significativos en los ensayos clínicos o por un perfil de toxicidad que limita su uso.

Es por ello que desde la Sociedad Española de Oncología Médica queremos insistir en la necesidad de evaluar con cautela este tipo de noticias, y apelamos a un ejercicio de responsabilidad antes de su difusión, analizando de forma detenida su validez y evidencia científica. Noticias sensacionalistas alejadas de la realidad pueden tener un impacto negativo en los pacientes con cáncer y sus familias, una población especialmente vulnerable, en los que pueden generar falsas expectativas, aumentar su ansiedad o incluso, en el peor de los casos, alejarlos de técnicas diagnósticas como las mamografías o tratamientos que sí tienen evidencia científica sólida.

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